28 marzo 2008

Quattrocento ya en todas sus fruterías


Esto empezó hace mucho, mucho antes de que empezara puestos a ponernos crípticos, y puestos a ponernos sentimentales, mucho despúes de lo que me hubiera gustado. Empezara donde empezara acaba hoy en todas sus fruterías y tiendas de cómics; pregunten al frutero por él pregunten, entre los kiwis y las castañas, entre las fresas de temporada y los limones de siempre, entre dos estantes de cosas más interesantes, ahí estará. Yo les dejo leerlo rápido de tapadillo si el frutero consiente; si ya se lo llevan para casa será bajo su entera responsabilidad. Pongo mi empeño pues en usufructo, cuídenmelo. Y pongo el final ahora, en su lugar, creo. Con las gracias que tocan.

De bien nacidos es ser agradecidos, y yo nacer bien nací, mi madre está para dar fe, otra cosa es que me torciera después. Esto de los agradecimientos es para las partes implicadas, desde fuera se puede ver superfluo o incluso pretencioso, pero he pensado que las partes implicadas bien pueden suponer un gran porcentaje de la audiencia, así que yo me lanzo desde ya.

Gracias infinitas a mi familia primero y siempre, por aguantarme tanto y por tanto más, nunca podré agradecer bastante por eso: papás, Paty, Sasa, Elo y Elen, gracias.
A mis amigos, en especial a los de siempre, Goyo (siento que la idea de los perritos de la pradera no cuajase), y David. A Ojodepez y toda su gente loca y maravillosa, por hacerme volver y por hacer que me quedara. A los chicos de Gráficos y toda su gente loca y maravillosa también. Eso sí que incluye a Davinchi, claro. A Art Box gracias, por podrirme en el infierno de la envida y animarme a la vez a dibujar en él, por reirse de sí mismo conmigo dentro, por enseñarme que hasta Moebius se equivoca y lo que es un moleskine eterno, por hablar siempre de lo mismo; porque dibujo mejor ahora, gracias. A Javi por darme el link y por su arte hiperrealista y por sus “pites sueltes.” Y a Jorge por subirme al tren.

Gracias.


10 enero 2008

Ñoñerías 17 a 22: La declamatoria


De incontinencia verbal sufrimos muchos, de hecho por sufrir la sufren los que tenemos al lado; otra cosa es que tengamos algo que decir, o que tengamos idea de lo que decir o de lo que decimos. El caso es hablar y meter baza, lo que no está nada mal ni nada bien ni todo lo contrario, es un ejercicio la mar de sano. Otra cosa (otra vez), es que uno se crea mucho lo que dice e intente convencer, adoctrinar, sectarizar al personal embuído de una onanista satisfacción por darse la razón a si mismo y que aspire al éxtasis cuando se la den los demás.
El ñoño peca de eso a veces, ante una sociedad que lo arrincona al incomprendido le sale la vena declamatoria absurda y postula cual párroco de pueblo al que todos miran pero nadie escucha su idea de la vida. No es para que le den la razón, no, eso está difícil. La razón es como el peluche que no soltaste hasta que eras demasiado grande para tener peluche y ahora vive en el trastero junto a los trastos de la teletienda: no la soltamos fácilmente ni la damos porque sí. No, como digo, el ñoño sólo quiere que le escuchen, casi nada. En los mundos de internet, que no se parecen a los de Yupi, es más fácil, aquí no te interrumpe ni el tato la perorata y no te lee ni el gato la perorata pero al menos uno se hace la ilusión de que lo escuchan, la ilusión de un ñoño que no quiere más que eso y, que además, sabe escuchar muy bien.


La primera tira de Dany el Ñoño salió publicada en el Nº74 de Ojodepez "Especial Censura", y las que figuran a continuación y por ese orden en los números 69 "Impotencia", 70 "Políticamente incorrecto", 71 "Gñ", 72 "Isra no quiere hacer este tema", y 73 "Suicidios".
No dejen de visitarlo amigos.




17 diciembre 2007

Felices Fiestas


Las fiestas navideñas llegan en los mismos días de siempre y con los mismos deseos de siempre y con más tópicos que nunca. A ellos me sumo y me dejo arrastrar por la onda de buena esperanza sorteando escepticismos e irreverencias varias; acudo pues fiel a la cita, a la onomástica, al cambio de dígito y dejo para otro día o para otra mente otras reflexiones con más verdad que San Nicolás.
Nieva sobre y en el desván, la humedad se ha hecho hielo, el espumillón sacó de quicio al pomo de la puerta y dos ratones coloraos comen tarta de queso con una cereza encima. Juraría que he comprado dos décimos y son para el gordo del 2008. Si me toca la pedrea, les pongo agujero a los ratones. Felices fiestas a todos, el año que viene más y mejor. Y que uds lo vean.


29 septiembre 2007

Ñoñerías 13 a 16: Popurrí


El mundo está podrido, aseguraban hace poco en una tertulia forera de tantas. El motivo concreto por el que se llegaba a tal conclusión es irrelevante ahora pero la pesimista conclusión sale a la luz en este desván por el hecho de que sea tan fácil encontrártela como final de muchas diatribas de mucha gente distinta; parece haber consenso en eso y eso, el consenso, no es fácil encontrártelo como final de nada. El mundo está podrido y uno de los motivos concretos por el cual llegar a esa conclusión es el racismo, la xenofobia, el odio al diferente, el odio porque sí añadiría, por juzgar a la persona no por su buen o mal hacer, sino de antemano porque una piel refleja una parte del espectro específico de la luz blanca que recibe y absorbe las demás, y otra piel refleja otra parte distinta. Pueden acusarme de dar una explicación estúpidamente simple, y al menos en uno de los epítetos habría razón.
Este ñoño nació en un país impúber, en poco menos de doscientos años no da para grandes enemigos más allá del fútbol, eso te quita la capacidad de guardar deudas históricas flagrantes, cavernarios y oscurantistas agravios; los nacidos en América tenemos uno sólo de esos agravios y se le llama y festeja de forma diferente. Puede que en parte por esa procedencia y en parte por la educación que vino después este ñoño que escribe no comprende en demasía la necesidad de agarrarse a las raíces propias con tanta importancia y tanto celo; al fin y al cabo esas raíces se diluyen con echar la vista atrás, a veces un par de cientos, a veces un par de miles de años, según donde el destino, la casualidad o la fe te haya ubicado en su momento.

El mundo no está todo podrido, claro que no, lo que ocurre es que ahora el olor llega a todos los sitios.

La primera tira de Dany el Ñoño salió publicada en el Nº67 de Ojodepez "Especial Racismo", y las que figuran a continuación y por ese orden en los números 65 "Yo hice de muerto en El Comisario", 66 "Tarantino" y 68 "El último capítulo de..." No dejen de visitarlo amigos.



27 junio 2007

Ahora sí Sillage


La niña se hizo grande, sí, a todos nos pasa, es algo con poco remedio conocido, el tiempo imperturbable y todo esa guisa. La niña mayor continúa por ahí perdida en la selva mamporro va mamporro viene con toda clase de criaturas alienígenas (la rutina de uno puede resultar extraordinaria para otro y viceversa). El tigre de la niña mayor, por cierto, también a crecido paralelamente, y encontrártelo ahora de cara y de repente te da hipo y te lo quita al tiempo.
Las aventuras de esta linda y salvaje muchacha llamada, ahora sí, Sillage, cumplen diez años como tales y en algún lugar de la Galia se ha elaborado un dvd conmemorativo con extenso material de la serie y con unas cuántas y maravillosas versiones, doy fe. Una de esas versiones, la menos maravillosa de todas, abre esta entrada y mueve un poco el poco ajetreado desván. Los ñoños somos así, con pausas pero sin prisas. Hasta la próxima pausa, pues.


25 mayo 2007

Miyazaki y toda su troupe


Chihiro cruzó aquel túnel, se hizo de noche, sus padres se convirtieron en cerdos y nada volvió a ser lo mismo. Si alguien ha sabido transportarnos más allá de lo mismo es este japonés bajito con cara de no haber roto nunca un plato y toda su pléyade de colaboradores, entre los cuales ha de haber, sin duda, un dios oriental venido a menos y cinco o seis criaturas sin nombre. No se explica de otro modo tanta habilidad para crear atmósferas inolvidables, capaces de saltarse a la torera barreras culturales y kilométricas y hacernos vivir dentro de ellas las más fantásticas historias que nunca nos atrevimos a imaginar. Apreciar su obra antes y dentro de los estudios Ghibli hace tiempo que dejó de ser un gusto especial de sibarita, una extravagancia original del espectador avispado. Está entre nosotros desde siempre, claro, sólo que no lo sabíamos con nombres y apellidos. Hoy por hoy son los nombres y apellidos de la mejor animación que uno pueda echarse a los ojos, unos ojos desgastados por ver siempre lo mismo. Si alguien pasa por aquí de refilón y advierte que le falta este autor entre sus preferidos hacedme caso, dadle una oportunidad a su pródiga producción, Totoro es una buena manera de empezar. Y después Porco, por qué no, la poesía más evidente de todas, y la mejor manera que se me ocurre de cerrar el relato con un cerdo aviador de la primera guerra mundial.

El dibujo es un homenaje hecho para una versión o viceversa, y para algún otro uso posiblemente. Y porque hay temas que sólo por tocarlos engrandecen al mensajero.


22 abril 2007

Ñoñerías 9 a 12: Los Demás


El ser ñoño no es óbice para ser más cosas, o al menos intentarlo. Los demás pueden pensar que ser ñoño implica poca sustancia, poco carácter, mucha ingenuidad, mucha ganas de endulzar sin motivo lo amargo y pocas ganas de asumir la cruda realidad. A mi me parece que la realidad se asume o no independientemente de cómo la traduzcamos luego, son problemas distintos. Traducirla en una buena cara ayuda casi siempre, a uno mismo y más a los demás.
De los demás el ñoño piensa bien a priori. Hace mucho que me cansé de la gente que piensa mal por defecto, el "piensa mal y acertarás", del vecino de arriba o del famoso omnipresente. Yo prefiero pensar bien y llevarme un chasco llegado el caso con el vecino y pensar para siempre bien del famoso al que nunca conoceré y que nunca me regalará por tanto chasco alguno. Prefiero no buscarle tres pies a las buenas acciones, no necesito echarlas abajo en un intento de justificar el hecho de que no soy yo quien las hago, no necesito dudar del beneficio real de tales acciones en otro intento de justificar lo mismo. Estoy bastante harto de justificaciones, del mirar para otro lado, del no tener la culpa nunca. No existe nada más falsamente acusado en este país que el empedrado, al que habría que escribir algún día una justa oda al inocente. Igual me animo algún día, quien mejor que un ñoño para hacerlo.
En las escuelas hace mucho que sobra alguna asignatura y falta la empatía como tal. No sé si se puede aprender, pero se podría intentar. Mientras tanto los afortunados que podemos permitirnos reflexionar alegremente podríamos practicarla más a menudo. No cuesta nada probar.

Las tres páginas mostradas a continuación aparecieron en su día en el inefable y pizpireto Ojodepez, en el mismo orden pertenecen a los números 62 "Supervillanos", 63 "Deformidades" y 64 "Vergüenza". No dejen de visitarlo amigos, no produce escozor, o lo produce del bueno.